Estudiantes en las facilidades del segundo nivel de la biblioteca. Foto: Alanis M. Sierra Hernández

Por: Alanis M. Sierra Hernández

El cierre del primer piso de la biblioteca de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA) a reducido los espacios disponibles para estudiar, ofrecer tutorías y realizar algunas funciones de la biblioteca, mientras estudiantes y empleados han tenido que ajustarse a las áreas que permanecen habilitadas. La administración asegura que, si los arreglos corren acorde, hay una posibilidad de que el edificio vuelva a su normalidad, el próximo lunes.

Emely Nieves González, bibliotecaria hace 20 años en UPRA, explica que el primer piso permanece sin aire acondicionado desde el 31 de agosto, luego de trabajos eléctricos realizados durante ese fin de semana. Según indicó, posteriormente se logró restablecer el servicio de aire acondicionado en el segundo piso, pero el primer nivel continuó afectado.

Por su parte, el Decano de Asuntos Administrativos, José R. Fernández Rodríguez, detalló que el problema surgió luego de una transferencia de carga eléctrica realizada por LUMA Energy que provocó daños en tres de los cuatro motores del equipo que distribuye el aire acondicionado en toda la biblioteca.

Fernández Rodríguez, indicó que se estarán recibiendo los motores restantes hoy, para proceder con su instalación y afirmó “Si no hay contratiempos, la biblioteca estará en pleno uso, nivel segundo, nivel primero, para el lunes.”

Debido a esta situación, se ha reducido una parte importante de los espacios disponibles para los estudiantes. Nieves González explicó que el primer piso cuenta con cinco salones de estudio grupal y un área común con aproximadamente 50 espacios, además de computadoras, mesas y butacas. El área de revistas cuenta, por su parte, con otros ocho salones de estudio.

Aunque la empleada señaló que, en términos generales, ha observado una disminución en la cantidad de estudiantes, que visitan la biblioteca, también ha identificado una alta ocupación en las áreas que permanecen disponibles.

La experiencia también ha sido percibida por los estudiantes. Yahir Y. Morales Vázquez, estudiante de tercer año del Departamento de Biología, indicó que “Utilizo la biblioteca varias veces a la semana entre clases para estudiar y realizar trabajos” añadiendo que “Durante estas últimas semanas he notado más personas de lo habitual tanto en la biblioteca como en el Learning Commons y en ocasiones, he tenido dificultades para encontrar un espacio para estudiar.”

“Cuando no hay espacio, se pierde mucho tiempo tratando de buscar en dónde acomodarse”, señaló Morales Vázquez.

La experiencia, sin embargo, no es igual para todos los estudiantes. Jerenise Ríos Beltrán, estudiante de segundo año de Biología con concentración en Microbiología, indicó que visita la biblioteca casi todos los días y que usualmente puede encontrar un espacio cuando estudia sola. No obstante, señaló que encontrar un lugar, “resulta más difícil cuando trabajas en grupo.”

Además, la disponibilidad de espacios también ha representado un reto para las tutorías que se realizan en el Learning Commons. Julián Alvarado, tutor de química y matemática, quien lleva aproximadamente 15 meses ofreciendo este servicio, explicó que normalmente utiliza salones de estudio o salas de conferencia para atender a los estudiantes. Con el cierre del primer piso, indicó que hay menos espacios disponibles. Aunque los salones de estudio siempre se llenan según orden de llegada explicó que a raíz de la situación “Ahora hay una alta demanda de estudiantes” y en base a esto ha tenido que ofrecer tutorías en áreas exteriores donde el ruido puede dificultar la concentración.

Alvarado también relató que el Learning Commons puede encontrarse lleno desde temprano en el día. “Yo el lunes llegué a las ocho de la mañana y esto estaba lleno” clarificando que “Años anteriores esto nunca había estado así.” Además, observó una menor asistencia a las tutorías durante esta semana y relacionó esa situación con la falta de espacios adecuados y el ruido en las áreas disponibles.

Mientras tanto, el cierre también ha generado colaterales en el funcionamiento de los servicios bibliotecarios. Nieves González explicó que el área donde ella ejerce, Circulación y Reserva necesita espacio para manejar y custodiar los recursos que se prestan a los estudiantes. Debido a las limitaciones del área disponible, parte del equipo y de los materiales ha tenido que ser reorganizado.

Según Emely, una de las principales preocupaciones del cierre es la reducción de espacios destinados a que los estudiantes puedan estudiar, trabajar en grupo y utilizar los servicios de la biblioteca no solo para estudiar sino para fomentar la socialización. “Los estudiantes pierden sus espacios de compartir conocimiento, de crear, discutir temas, estudiar en nuestras áreas.” 

Debido a todo esto, estudiantes y empleados ajustan sus entornos para manejar la situación. Mientras que la administración proyecta que la funcionalidad del primer piso vuelva el lunes. Esto sujeto a la llegada e instalación de los motores necesarios para completar la reparación.

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