Fuente: Eliana Mora

Por: Andrés Jové

El pasado 4 de febrero de este año, los maestros tomaron las calles de La Fortaleza para protestar por la baja salarial y la disminución de retiro que propone el Plan de Ajuste de la Deuda (PDA) a los educadores del país. 

Tras solicitar los líderes de los sindicatos magisteriales una audiencia con el gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi, el 2 de febrero, el ejecutivo mandó un representante en su ausencia. De esta manera impulsando a los líderes a exigir otra reunión en la que el gobernador se presentara y respetara las exigencias de los maestros. 

Sin embargo, el lunes, 7 de febrero de 2022, el gobernador realizó un comunicado de prensa anunciando un aumento salarial para los maestros del Departamento de Educación de $1,000 al mes, el mayor aumento que ha recibido el magisterio en años. El aumento entraría en efecto a partir del mes de julio. De igual modo, el presidente del Senado, José Luis Dalmau Santiago, anunció que hay suficientes fondos estatales para hacer de manera permanente el alza salarial. 

Para la mayoría de los maestros, entre ellos Elsa Freytes, quien ha laborado como maestra 36 años —10 años en el programa federal “Head Start” y 26 años en el Departamento de Educación—, el gobierno debería hacer «mucho más» para la educación del país. 

Freytes labora en la escuela Primaria Francisco Serrano en Ciales, el cual detalla que no tiene los suficientes materiales o la infraestructura adecuada ya que el gobierno se ha negado a invertir debidamente en su desarrollo. 

«Bien vieja, la verja. En mi salón hay filtraciones, salones que no se han podido pintar porque hay que darle tratamiento al techo», explicó Freytes, en cuanto al estatus de su escuela actualmente.  

Por otro lado, en la misma rueda de prensa que el gobernador anunció el alza salarial, el ejecutivo reaccionó ante las numerosas protestas que habían estado llevando a cabo los maestros, los policías, los bomberos y otros agentes gubernamentales en protesta a su poca paga y pobres condiciones laborales. El gobernador, en la conferencia, dijo lo siguiente: 

«Nadie aquí está obligado a ser ni policía ni bombero, pero el que se dedica a esa vocación tiene que asumir esa gran responsabilidad. Y si por alguna razón cuestionan si debe seguir haciéndolo —o porque la paga no es la que espera o las condiciones de trabajo no son las que espera—, no está obligado a permanecer en esa posición. Ahora, si permanece en esa posición —y estoy hablando a nombre del pueblo de Puerto Rico— tiene que cumplir con su deber. No hay alternativas», indicó el gobernador.

El miércoles, 9 de febrero de 2022, los trabajadores públicos del país retomaron las protestas reclamando, nuevamente, un salario digno. Entre los presentes se hallaba la maestra Michelle White Giraldes, de la escuela Superior Vocacional Salvador Fuentes Valentín en Aguadilla, quien ha ejercido en el magisterio por 22 años. Para Giraldes, esta era la primera vez que protestaba en la zona metropolitana, pero no era la primera vez que protestaba por la injusticia magisterial.

«Había mucho ánimo, yo jamás pensé que iba a ver una marcha como esa», dijo Giraldes. «Más allá de justicia salarial y más allá de un retiro digno, creo que también es un reclamo de todos los sectores de que el servidor público se respete, de que el servidor público se valore y de que la pandemia ha demostrado de que se puede decir lo que sea de los maestros, pero no hay quién nos reemplace». 

Giraldes, quien posee un doctorado en Educación Especial, destaca que el gobierno tenía que buscar un modo más inteligente para manejar los fondos estatales para que, de ese modo, no se desataran las protestas. 

«He entendido la esencia [viviendo aquí] de cuando un pueblo va a la calle y protesta. Cuando un pueblo va a la calle y protesta es porque realmente no aguanta más», puntualizó. 

El gobernador ha hecho numerosas declaraciones los últimos días, prometiendo a los maestros el alza salarial. No obstante, todavía la Junta de Control Fiscal no ha avalado el aumento que propone la administración de Pierluisi por lo que todavía queda inseguro el futuro de los servidores públicos. 

«Con demasiada frecuencia en la vida de los países se necesitan momentos dramáticos, a veces tragedias, para que las cosas cambien, para que haya una verdadera transformación. Lo vivimos en el caso de Vieques. Fue la muerte de David Sanes la que precipitó la conciencia del sufrimiento del pueblo viequense agobiado por la ocupación de su territorio, por la contaminación, por el bombardeo constante. Se necesita algo terrible para que se pueda percibir lo más evidente», sostuvo para El Nuevo Día, la portavoz del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago

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