Foto: Freepik

Por: Marianely Figueroa

La Universidad de Newcastle en Australia, realizó un estudio y reveló que consumimos cerca de 2,000 piezas pequeñas de plástico o que son derivados del mismo por semana. Informan, que ingerir cinco gramos del producto cada siete días, es el peso equivalente a una tarjeta de crédito bancaria. Teniendo en cuenta estos datos, nos estaríamos “comiendo” 52 tarjetas de crédito al año según este informe dirigido por el doctor Thava Palanisami.

El plástico ya invade cada rincón del planeta. Es un problema que nos está afectando grandemente, sobre todo el plástico de un solo uso. Hay plástico en los océanos, en los ríos, en la carne y pescado que comemos, en la sal que usamos para condimentar nuestra comida, en todo, incluso en el intestino humano. 

El plástico comenzó a usarse de forma masiva luego que pasara la segunda guerra mundial, considerando la gran durabilidad, resistencia y la cantidad de usos que se le podía dar. Pero ahora, mucho tiempo después, más de 50 años del uso masivo del plástico, este inunda cada rincón del planeta. 

Actualmente, solo se recicla uno de cada cinco productos de plástico y ese no es el problema. El problema no son solo la gran cantidad de botellas y bolsas que flotan en el mar, ni los envases en los que quedan atrapados las tortugas y demás animales marinos, el problema es que cuando el plástico se degrada, no desaparece, se convierte en micro plástico. Todo lo que en algún momento fue esa botella, ese sorbeto, esa bolsa que tiraste al mar, al suelo y que no reciclaste, terminan incorporándose a nuestras vidas de nuevo. 

Ya se han encontrado pedazos de este material en nuestra comida, en el agua que tomamos diariamente y nuestro propio cuerpo. La fuente principal de consumo es mediante el agua, tanto de botella como de grifo. Investigaciones realizadas por la Universidad Estatal de Nueva York demostró la presencia de nanopartículas de plástico o micro plástico en el 93% de las muestras tomadas entre las principales marcas de agua embotellada. Además del agua, también cuentan grandes cantidades de plástico en la cerveza, la sal y los mariscos. 

Los científicos ya han documentado más de 700 especies de animales marinos con plásticos en sus estómagos o que incluso mueren enredados en este material. Estiman que para el año 2050 todas las aves marinas del mundo ingieren plástico de forma habitual. 

Ya no es suficiente con reciclar lo que producimos. Hay que dejar de usar plástico de un solo uso… para todo. Es urgente que se tome acción globalmente, es sumamente necesario y esencial para poder detener esta crisis. Todavía se venden un millón de botellas de agua de plástico cada minuto en todo el mundo y el problema es que se necesitan tres litros de agua para producir solo una botella de un litro. 

En España, según el periódico El Mundo, el Gobierno establecerá un impuesto sobre los envases de plástico para reducir su uso que gravará 0,45 euros por kilogramos de envase de plástico no reutilizable. Todo esto lo logrará a través del anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que legislará, entre otros aspectos, el uso de productos fabricados con plásticos desechables. 

En México, estatal 25 entidades han legislado para prohibir los plásticos de un solo uso. La mayoría de ellos ya con ley aprobada y funcionando. 

Y en Puerto Rico, ¿qué? Es necesario que el gobierno tome acción y se continúe con estos esfuerzos locales y generar una legislación que esté a la altura de la protección que necesita el planeta. 

Vamos a unirnos y hacer cambios. Si no lo haces, comencemos a:

  1. Usar botellas de agua reutilizable – Las botellas de agua representan uno de los principales problemas de residuos a nivel mundial, ya que estas no siempre son totalmente reciclables. 
  2. Compremos productos en cartón o vidrio y reutilicémoslo – tanto el vidrio como el cartón son más fáciles de reciclar, y si se eliminan inapropiadamente, tardan menos tiempo en descomponerse y, sobre todo, es menos dañino para el medio ambiente. 
  3. Dejemos de utilizar sorbetos – Solo por costumbre, utilizamos un montón de sorbetos para nada, cuando podemos beber del vaso sin problema. Cuando fui a España en la gran mayoría de los establecimientos no tenían sorbetos o pajitas, como allí le llaman, y si los tenían eran de cartón, no plástico. 
  4. Evitemos los chicles – la mayoría de los chicles actuales contienen alrededor de un 80% de plástico en su composición y aunque existen varios lugares en los que pueden reciclar este producto, son muy difíciles de encontrar. Para que un chicle pueda degradarse deben pasar cinco años y en gran parte necesitan de oxígeno para poderse lograr.
  5. Haz la compra con bolsas reutilizables o de tela.

Son cambios fáciles que generan un gran impacto en nuestro mundo. Si no queremos plásticos en nuestros cuerpos, que podamos ir a la playa y disfrutar sin que haya plásticos flotando alrededor de nosotros y que ya no existan peces nadando cerca porque están muriendo por ingerir estos micro residuos o por quedar atrapados, es necesario detener la contaminación y los millones de toneladas de plástico que continúan filtrando a la naturaleza cada año. Está en nuestras manos sanar el planeta o destruirlo.

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Esta columna de opinión forma parte del segmento semanal de #ACuentagotas, que se publicará todos los viernes. Se trabajarán noticias, reportajes y entrevistas de actualidad con un formato más fresco, conciso y actual.

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