Por Abimael Castro Rivera

Cuando escuchamos decir “avances tecnológicos”, por lo general pensamos en algún dispositivo electrónico o de entretenimiento. Sin embargo, la tecnología no tan solo se limita a esos fines, también promueve mejoras y nuevos conocimientos.

Los avances tecnológicos en las ciencias meteorológicas han facilitado el entendimiento de los fenómenos naturales. Han sido herramientas que han mejorado la ardua tarea de pronosticar tanto sus comportamientos como su naturaleza.

Por ejemplo, el radar meteorológico es una de las herramientas más valiosas para los pronosticadores del tiempo. Esta se utiliza para detectar la composición de la precipitación, así como su desplazamiento, su intensidad y su densidad.

En la actualidad, el público puede tener la imagen de un radar en la palma de su mano tan fácil como en un celular o en una aplicación móvil.

Pero, no siempre fue así. 

Fue para los eventos de la Segunda Guerra Mundial que se desarrolla el radar, el cual era de estricto uso militar. Con sus señales u ondas se detectaban buques, aviones o “ruido” producto de explosiones. No obstante, se registraban señales o rebotes sin conocer que podrían ayudar a detectar elementos meteorológicos. 

A partir del 1950, el radar comienza a utilizarse como herramienta meteorológica mientras la meteorología continuaba su avance gracias a las imágenes de satélite. La primera imagen que tomó desde el espacio el satélite TIROS 1 detectó la nubosidad que se manifestaba en aquel momento. 

Sus imágenes fueron tan claras que definieron cómo se podía mejorar el pronóstico del tiempo. Esto amplió el periodo de anticipo en el arribo de algunos fenómenos atmosféricos y ocasionó que se comenzara a invertir en el desarrollo de nuevos mecanismos para hacer posible detectar fenómenos a nivel planetario, medir la temperatura y examinar el contenido del vapor de agua en la atmósfera. 

En el pasado, el anuncio de la llegada de algún evento meteorológico severo como los huracanes se hacía a través de cartas, se izaban banderas o por línea telegráfica. En Puerto Rico, se hizo con la llegada de los huracanes San Narciso (1867) y San Roque (1893).

Hoy día, se nos comunica de estas amenazas atmosféricas con días de anticipación por medio de páginas web o redes sociales porque han ampliado el mood en el que podemos comunicar en el campo de las ciencias del clima.

El mundo puede conocer el estado atmosférico de cualquier región del mundo casi al instante. La ciudadanía puede reportar cualquier emergencia durante algún fenómeno al reportarlo por medio de las redes sociales. Por esta vía se comunicaron los oficiales de seguridad en Estados Unidos con los afectados durante el huracán Sandy, en 2012.

Como reportero del tiempo, las mejoras en el pronóstico del tiempo han sido impulsadas en gran medida por estos avances tecnológicos. Esto ha ampliado el poder comunicar los riesgos del clima. No obstante, ¿podría la tecnología superar los retos que conlleva el cambio climático? 

Huracanes más intensos, ciclones tropicales más erráticos, sequías más prolongadas y eventos de lluvia más severos –aunque menos frecuentes–, son las proyecciones del “nuevo clima”.

Todo esto podría dificultar aún más la creación de pronósticos y alejar a la audiencia de los comunicadores del tiempo, pese a que contamos con las herramientas para mantenerlos informados. Entonces, ¿lograrán los avances tecnológicos adaptarse al cambio climático? Opine usted. 

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