Historias de padres, pediatras y niños revelan un sistema agotado en una crisis que lucha por sobrevivir ante la falta de subespecialista pediátricos y pediatras.

Sala pediátrica del Hospital UPR Dr. Federico Trilla en Carolina. Foto: Revista Hospitales

Por: Yasiris Dávila

Una madrugada que revela un sistema roto

A las tres de la madrugada, Key Tirado sostenía a su hija con fiebre en una sala de emergencias abarrotada. Horas después, descubrió que la orden de laboratorios nunca fue emitida. “Todo el proceso estaba detenido por un descuido”, relató indignada. Mientras su hija empeoraba, otros pacientes entraban y salían sin problema. Para Key, aquella noche no fue una excepción, sino una muestra de cómo la falta de pediatras y subespecialistas pediátricos afecta la atención de miles de niños en Puerto Rico.

La experiencia de Key se repite en toda la isla. En Bayamón, un bebé con un hemangioma espera meses por un dermatólogo pediátrico. En Corozal, un pediatra de 69 años continúa trabajando porque “no hay quién se quede”. En Arecibo, familias con niños neurodivergentes aguardan meses por terapias esenciales. En múltiples salas de emergencia, padres observan cómo sus hijos son atendidos por médicos en otras especializaciones debido a la falta de pediatras.

Una crisis que persiste en la isla

Los pueblos más afectados por la falta de subespecialista y pediátricos se encuentran en las regiones centro, sur, este, oeste, además de Vieques y Culebra explica, el secretario de Salud, Dr. Víctor Ramos Otero.

A esto se le suma la disminución de menores en Puerto Rico. Según el Instituto de Desarrollo de la Juventud, entre 2019 y 2023 en Puerto Rico vivían 543,936 menores entre 0 y 17 años, incluyendo más de 107,000 niños entre 0 y 4 años, el grupo que más atención médica requiere. Aunque la población infantil ha disminuido, han aumentado los diagnósticos. La reducción poblacional no ha significado menos necesidad médica; por el contrario, la complejidad de los casos ha crecido mientras la disponibilidad de especialistas disminuye.

Detrás de las cifras hay historias

Key Tirado describe largas esperas, errores administrativos y la frustración de que sus hijos sean atendidos por médicos no especializados. “Tú quieres que te atienda un pediatra, pero el mismo doctor atiende en todos lados”, expresó Tirado. Irma Torres, madre de un niño con autismo, TDAH severo y desórdenes sensoriales, esperó casi un año para conseguir un psiquiatra pediátrico. Asegura que, en emergencias, muchas veces debe explicar al personal cómo manejar las necesidades de su hijo. Además, Mariely Adorno relató que su sobrino esperó tres días para ser operado tras una fractura, debido a la falta de un cirujano pediátrico disponible.

La historia de un niño que estuvo tres días en espera que un cirujano pediátrico lo operara. Foto: Mariely Adorno

Especialistas escasos y la presión que genera este sistema

La Dra. Nereida Ortiz nos cuenta parte de la crisis en el país y como presidenta. Foto: Mikeas Toledo

La expresidenta de la Asociación de Pediatras, Mariely Agosto, explicó que la actual presidenta, la Dra. Nereida Ortiz, impulsa iniciativas para retener médicos y ampliar subespecialidades. Ortiz advirtió que la escasez es crítica y que son muy pocos los subespecialistas disponibles en el país. Actualmente, solo hay tres genetistas, dos neurocirujanos y dos dermatólogos pediátricos, mientras los psiquiatras pediátricos trabajan con agendas saturadas. Por lo tanto, las citas pueden tardar meses, lo que retrasa diagnósticos y tratamientos esenciales.

La Dra. Ortiz a través de su cargo como presidenta lleva el mensaje y lanza su voz por los derechos y la situación de la salud pediátrica de Puerto Rico. » Es necesario que los médicos se enamoren de la especialidad de pediatría», expresó Ortiz exhortando un llamado para que tanto médicos practicantes y residentes se queden en el país.

La pediatra que toma el rol de subespecialista ante la crisis. Foto: Extraída de Facebook

La Dra. Glory M. Serrano Rivera, quien tiene su consultorio ubicado en el pueblo de Bayamón, Puerto Rico, nos cuenta la historia de su labor y su compromiso ante la situación del país por la falta de subespecialista y pediatras. Serrano Rivera indicó, que por día actualmente (walk-in clinics) atiende hasta 50 pacientes diarios y aun así acepta casos sin cita previa para evitar la saturación de emergencias. En ocasiones la situación ante la falta de sublocaciones y la urgencia llevaron a la doctora y a su equipo de trabajo a llamar a diferentes subespecialistas suplicando un espacio para sus pacientes en ser atendido. “Muchas veces, el mismo subespecialista me dice que no los puede ver, pero aun así me dice ¿qué tiene?, “ve haciéndole esto” expresó la Dra. Serrano, siendo este el método que utilizan como último recurso.

Acceso a planes médicos

La relación entre los doctores y los planes médicos también forma parte del problema. La pediatra Glory M. Serrano Rivera relató que recibió una oferta para aceptar pacientes bajo condiciones que consideró inadecuadas. Según explicó, un plan médico le propuso atender un alto volumen de pacientes, “Un plan me ofreció ocho dólares por paciente… una taquilla de cine cuesta más”, mencionó Serrano Rivera. El plan indicó, que algunos médicos ya han aceptado esta oferta. Sin embargo, Serrano rechazó la propuesta al entender que no es sostenible ni justo para la práctica médica.

El gastroenterólogo pediátrico Dr. Edwin Torres añadió que los procesos administrativos también afectan el acceso a servicios. Explicó que la aprobación para que un médico sea reconocido como proveedor puede tardar entre seis meses y un año, lo que limita la disponibilidad de especialistas.

Dr. Edwin Torres, gastroenterólogo pediátrico puertorriqueño, que utiliza disfraces para conectar con sus pacientes. Foto: Extraída de Facebook

.

“He visto pacientes que llegan complicados porque no pudieron evaluarse a tiempo”, indicó Torres. También denunció que se deniegan medicamentos esenciales, exclamó “El paciente es quien sufre”. Lo que lleva al Doctor a buscar otras alternativas para tratar lo antes posible la situación.

Ante este panorama, el secretario de Salud, Dr. Víctor Ramos Otero, ha planteado la necesidad de reforzar medidas para que los planes médicos privados mejoren las tarifas y agilicen sus procesos, con el fin de garantizar un acceso más rápido y equitativo a servicios pediátricos.

Una generación envejece mientras que otra no regresa

Cada año, nuevos médicos se gradúan en Puerto Rico, pero muchos optan por emigrar en busca de mejores condiciones de empleo. Entre las principales razones se encuentran los salarios más altos, oportunidades profesionales y una mayor estabilidad laboral fuera de la isla.

La diferencia económica es notable: en Puerto Rico, la mediana salarial anual de los pediatras generales es de $98,350, mientras que el 10% con los salarios más bajos gana $84,870 o menos y el 10% con los salarios más altos alcanza $127,330 o más. En contraste, en Estados Unidos, la mediana salarial anual asciende a $210,040, con un 10% que gana $91,470 o menos y otro 10% que recibe $338,500 o más, según las estimaciones salariales de mayo de 2025 de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), consultadas a través de CareerOneStop.

Salarios anuales por percentil

Comparación de los salarios anuales de los pediatras generales en Puerto Rico y Estados Unidos del 2025

Fuente: Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), mediante CareerOneStop


Ante esta realidad, el sistema enfrenta además un problema de relevo generacional. El Dr. Domingo Betances, de 69 años, continúa ejerciendo debido a la falta de nuevos pediatras que lo sustituyan. “Mientras tenga salud, seguiré. La pediatría en Puerto Rico es una profesión noble en peligro de extinción”, expresó. Según explicó, muchos médicos jóvenes emigran en busca de mejores oportunidades, mientras otros se retiran sin ser reemplazados, profundizando aún más la crisis en el sistema de salud.

Dr. Domingo Betances, pediatra que continua ejerciendo a sus 69 años de edad. Foto: Tinta Digital

Entre 2019 y 2023, la cantidad de licencias médicas emitidas en Puerto Rico se ha mantenido relativamente estable, con cifras que fluctúan entre 1,249 y 1,223. Sin embargo, el número de pediatras en práctica refleja una leve disminución, pasando de 886 a 866 en ese mismo periodo, según un estudio llevado a cabo por el Puerto Rico Medical Defense Insurance (PRMD) en 2024 . A esta tendencia se suma un factor preocupante: en los próximos tres años, 363 pediatras superarán los 65 años, lo que anticipa un aumento en los retiros y una mayor presión sobre un sistema que ya
enfrenta escasez de especialistas.

Licencias médicas emitidas en pediatría en Puerto Rico (2019–2023)

Evolución anual de las licencias médicas emitidas, según las cifras citadas del estudio de PRMD (2024).

Fuente: Puerto Rico Medical Defense Insurance Co. (PRMD), Estudio de mercado: Práctica médica en Puerto Rico (septiembre de 2024).

Por otro lado, el futuro de la pediatría también depende de los estudiantes de medicina; la nueva generación. Gabriela M. Santiago González explicó que la falta de subespecialidades en la isla limita su formación. “Para entrenarme, tengo que irme fuera”, afirmó. Desde su hospedaje en St. Kitts, observa cómo la infraestructura en Puerto Rico también limita la formación.

En Puerto Rico, la infraestructura pediátrica es limitada, con solo tres hospitales especializados en atender a la población infantil: el San Jorge Children’s Hospital, el Puerto Rico Children’s Hospital en Bayamón y el Hospital Universitario Pediátrico de Río Piedras. A esto se suma que la Universidad de Ciencias Médicas cuenta con una oferta restringida de subespecialidades pediátricas, lo que limita las oportunidades de formación avanzada en la isla. También la diferencia salarial con Estados Unidos continúa impulsando la migración médica. El testimonio de Gabriela es uno de tantos jóvenes que salen del país en busca de oportunidades que en Puerto Rico son limitadas.

Gabriela Santiago González, futura Doctora pediátrica en su hospedaje localizado en ST. Kits. Foto: Gabriela Santiago González

Diagnósticos tardíos incertidumbre y presión laboral

Las consecuencias de esta crisis se reflejan en diagnósticos tardíos y complicaciones que pudieron evitarse. El Dr. Torres ha visto pacientes llegar en condiciones avanzadas por falta de acceso oportuno. “Puede llegar a complicaciones que quizás con un tratamiento y diagnóstico previo se hubiesen podido evitar”, explicó Edwin Torres. Los retrasos en autorizaciones, medicamentos y referidos, sumados a la escasez de subespecialistas, crean un escenario en el que los niños más vulnerables son los más afectados.

Igualmente en el sector público, la presión es evidente. Ángel Arroyo, funcionario del Centro Pediátrico de Arecibo con más de 25 años en el centro, reconoció dificultades como la falta de personal especializado, problemas de reclutamiento y un aumento en la demanda. Aun así, destacó esfuerzos como la implementación de expedientes electrónicos y la ampliación de servicios terapéuticos.

Expresiones del funcionario publico, Angel Arroyo
Ángel Arroyo, funcionario del Centro Pediátrico de Arecibo. Foto: Yasiris Davila

¿Hasta cuándo aguantará el sistema?: esfuerzos individuales y gubernamentales

Oficina del Departamento de Salud. Foto: Yasiris Dávila

Frente a todas estas circunstancias, el secretario de Salud, Dr. Ramos, indicó que la agencia trabaja en una serie de reformas dirigidas a atender la crisis del sistema de salud pediátrico. Entre las medidas propuestas se encuentran la aceleración de los procesos de credencialización para médicos, el establecimiento de programas de repago de préstamos estudiantiles, la implementación de incentivos contributivos y la gestión de fondos federales. Estas iniciativas buscan mejorar el acceso a servicios, agilizar la integración de nuevos especialistas y fortalecer la retención de profesionales de la salud en Puerto Rico. Él reconoció que “La situación es urgente” el problema que
vive el país por la falta del mismo.

Dr. Victor Ramos, Secretario de Salud de Puerto Rico. Foto: WIPR

La pediatría en Puerto Rico se mantiene en pie gracias al compromiso de médicos que continúan ejerciendo, especialistas que asumen múltiples funciones y familias que resisten largas esperas por atención. “Somos menos, pero seguimos aquí”, expresó el Dr. Betances, reflejando la realidad de un sistema sostenido más por vocación que por estructura. Detrás de cada estadística hay un niño esperando, una familia desesperada y un sistema que ya no puede seguir funcionando igual. Un sistema que depende del sacrificio individual y no de una estructura funcional.


Sin embargo, la interrogante ya no es si existe una crisis, sino cuánto tiempo podrá sostenerse bajo estas condiciones. Ante este panorama, distintos profesionales de la salud han comenzado a plantear soluciones que van desde reformas en los planes médicos y mejoras en la compensación, hasta incentivos para la retención de especialistas y la expansión de programas de subespecialidades. Propuestas como la de la Dra. Glory M. Serrano Rivera, que se basa en fomentar la educación de subespecialidades en la isla y Ángel Arroyo, que vislumbra un futuro con fondos estables en el area de la salud, buscan no solo aliviar la presión actual, sino transformar el sistema a largo plazo. Abriendo un espacio necesario para escuchar a los expertos y considerar alternativas viables ante una crisis que continúa profundizando.

Deja una respuesta